En primer lugar la PTP quiere manifestar su solidaridad con las víctimas del accidente ferroviario entre dos trenes de Cercanías en Castellgalí, del pasado viernes 8 de febrero. Muy especialmente tenemos en nuestro pensamiento a Raquel, una joven maquinista de Renfe, apasionada del ferrocarril, que pagó con su vida la protección de los viajeros y viajeras en un choque frontal, el peor de los accidentes posibles. Agradecemos una vez más el esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras del transporte público en pro de la seguridad de quienes viajamos.

Con este mensaje queremos transmitir nuestro afecto y condolencias a todos los compañeros de trabajo, familiares y amigos de la joven maquinista. A las 12:00 de hoy lunes 11 de febrero se producían manifestaciones de solidaridad convocadas en diversos puntos de la geografía ferroviaria española, a los que la PTP se adhiere.

Asimismo la PTP quiere manifestar su profunda consternación porque se haya producido un accidente de estos características en un entorno de alta densidad de circulaciones, al abrigo teórico de un Centro de Tráfico Centralizado y del sistema ASFA (Anuncio de señales y Frenado Automático). Todos los sistemas de seguridad ferroviaria se fundamentan en evitar los choques frontales y por alcance en primer lugar, y en segundo lugar en evitar superar determinados límites de velocidad. Por lo tanto estamos ante un tipo de accidente grave, que debería haber sido evitado por el sistema de seguridad y para el que no sirve apelar al error humano o a las inclemencias meteorológicas, como ha ocurrido en otros accidentes.

Esperamos que los trabajos del Comité de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) se hagan públicos como es preceptivo por ley para los accidentes graves, y que se depuren responsabilidades. Más allá de la aclaración de las causas de esta tragedia, reclamamos una comparecencia en el más alto nivel del ministro José Luis Ábalos, para explicar qué acciones se llevarán a cabo para evitar repetir un accidente de estas características. Consideramos que el Ministerio de Fomento debe ser transparente explicando estos hechos a fin de recuperar la confianza de la sociedad sobre un transporte que es estructuralmente más seguro que el resto. No nos podemos permitir errores como los del accidente de Castellgalí, que terminen llevando más viajeros en la carretera, con unos índices de seguridad muy inferiores a los del ferrocarril.