22 de junio de 2017. El pasado martes 20 de junio el Ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, asistía al calado del túnel en construcción del tramo Abrera – Viladecavalls del 4º Cinturón (B40), la autovía proyectada entre Abrera y la Roca del Vallès. Este pequeño tramo, de 6,2 km, tiene un coste de más de 173 M€, incluye dos túneles gemelos de 1,2 km para tres carriles cada uno, y tiene como objetivo baipasear los actuales enlaces de la AP7 (corredor Mediterráneo) con Terrassa y Sabadell con las vías C16 y C58 respectivamente. Como es habitual, el acto ha derivado en una nueva guerra de cifras inversoras y agravios entre Fomento y Generalitat, pero ningún responsable político ha sido capaz de recordar que, en el ámbito vallesano, el transporte público es el más necesitado de inversiones.

Queremos recordar que el Cuarto Cinturón es una infraestructura muy contestada socialmente, ya que inducirá más tráfico sobre un ámbito fuertemente poblado y muy desequilibrado entre oferta vial y transporte público, con graves problemas de contaminación y congestión. Si los problemas locales añadimos el cambio climático, con unas emisiones de gases de efecto invernadero desbocadas en España y Cataluña, la construcción de esta nueva autovía para absorber más tráfico de coches y camiones se convierte en un sin sentido mayúsculo. ¿Por qué no se aplica una moratoria en la construcción de vías de alta capacidad como en Francia?

Figura 1. Los trazados en discusión por la autovía B40 o Cuarto Cinturón

Fuente: El Periódico de Catalunya

En su conjunto, el 4º Cinturón tampoco es una inversión concertada con el territorio: numerosos Ayuntamientos y entidades están en contra de su concepto y / o trazado; y la Generalitat de Cataluña tiene una propuesta alternativa entre Terrassa y Granollers llamada Ronda del Vallès, más pensada en clave de movilidad interna vallesana que en el concepto de baipás del Corredor Mediterráneo (B30-AP7) defendido por el Ministerio de Fomento. Incluso el Parlamento de Cataluña tiene una moción aprobada por JXS, CSQP y CUP que insta al Ministerio para paralizar la tramitación administrativa del Cuarto Cinturón en el tramo Terrassa – Granollers.

¿Y QUIÉN SE PREOCUPA POR EL TRANSPORTE PÚBLICO? El faraónico Cuarto Cinturón contrasta con el escaso interés que suscitan los eternamente pendientes intercambiadores entre Renfe y FGC en Rubí Hospital General y en Sant Cugat Volpelleres, y entre las mismas líneas de Renfe en Riu Sec y Santa Perpètua. La Generalitat ejecutó su parte de los intercambiadores con la construcción de las estaciones de FGC en Hospital General en 1985 y de Volpelleres en 2010; pero el Ministerio aún no ha ejecutado ninguna de las estaciones pendientes en Renfe, a pesar de estar aprobadas al Plan de Cercanías y Plan Director de Infraestructuras de la ATM. El coste de estas inversiones es ridículo: 10 millones por intercambiador en Hospital General y Volpelleres, y 40 millones por el de Riu Sec, al ser íntegramente soterrado. Aún queda pendiente un 4º intercambiador para enlazar el Corredor Mediterráneo ferroviario (R8) con la línea R3, cuestión que aún no tiene una concreción técnica formalizada.

Figura 2. Intercambiadores pendientes para enlazar el Corredor Mediterráneo ferroviario (R8) con el resto de líneas ferroviarias del Vallès: FGC, R4 y R3

Resulta incomprensible que las obras más sencillas, económicas y democráticas para la movilidad, no sean priorizadas. Además mejoraría la productividad de inversiones ya realizadas en las últimas décadas, como la extensión de FGC en Sabadell y Terrassa, o la puesta en marcha la nueva línea R8 de Cercanías. A pesar de su menor coste, estos intercambiadores no tienen el protagonismo institucional que merecen por parte de la Generalitat ni del mundo local.

Reclamamos al Ministerio de Fomento nos escuche: el actual desequilibrio entre oferta vial y transporte público genera muchos problemas de congestión, contaminación y provoca un acceso poco equitativo al mercado laboral del Vallès. Necesitamos estos intercambiadores para enlazar más de un millón de habitantes residentes alrededor del tramo central de la AP7, con una elevada actividad económica, y que no pueden comunicarse correctamente a pesar de tener una red ferroviaria.

Además de estos intercambiadores, el Vallès tiene pendiente de ejecutar desde hace muchos años actuaciones aprobadas como la mejora del sistema de autobuses, el Tramvallès, el desdoblamiento de la R3 y el túnel del “Turó de Montcada” para convertir la línea de Cercanías R4 en un servicio exprés.

La conclusión de estos intercambiadores haría posible muchos desplazamientos que hoy dependen de un transporte público centralizado en Barcelona o de una red viaria congestionada. Se trata de nuevos servicios ferroviarios sobre infraestructuras ya construidas, y que darían respuesta a importantes flujos de movilidad que hoy se resuelven básicamente en coche a lo largo de la AP7. Se detallan a continuación:

  • R8 prolongada hacia el Penedès y Tarragonès por el sur y por el Vallès Oriental y Gironès por el norte, dando servicio al equivalente autopista AP7 entre Tarragona y Girona.
  • Cierre del anillo ferroviario Barcelonès – Baix Llobregat – Vallès Occidental con la extensión de la línea R7.

Figura 3. Esquema ferroviario de las líneas actuales, nuevos intercambiadores (fondo amarillo) y alargamientos propuestos (en discontinuo)