Desde el lunes 11 de febrero de 2019, las personas usuarias del transporte público ya pueden viajar en cualquiera de los trenes de viajeros que diariamente terminan o inician su recorrido en las estaciones fronterizas de Portbou y Cerbère, ya sean operados por la española Renfe o por la francesa SNCF.

Hasta ese momento, los trenes transfronterizos que acababan en Portbou o Cerbère no podían llevar viajeros a sus viajes de regreso al país de origen: la relación Portbou > Cerbère debía recorrerse siempre con Renfe, mientras que la relación Cerbère > Portbou debía recorrerse siempre con la SNCF, quedando prohibido el uso de los retornos de estos servicios a su país de origen. Esta histórica restricción impedía el uso del 50% de la oferta ferroviaria en este ámbito: un auténtico despropósito comercial y de movilidad.

 

 

Por inverosímil que parezca, esta restricción -que tiene un origen ancestral- se ha mantenido a pesar de la incorporación de España a la Unión Europea (1986) y a los acuerdos de libre circulación de Schengen (1991). Esta situación tampoco resultaba lógica en un contexto de máxima colaboración entre Renfe y la SNCF, demostrada con la puesta en marcha de la nueva línea de alta velocidad Figueras – Perpiñán (2010), donde no sólo no existen restricciones, sino que los trenes comparten sistema tarifario y admiten tarifas regionales -tipo Avant- con independencia del operador.

El levantamiento de esta prohibición es un acto de reparación sobre las personas usuarias del transporte público transfronterizo, sometidas a restricciones inexplicables en una Europa donde las fronteras internas se han hecho cada vez más pequeñas. Desde ahora la oferta internacional pasa de 11 a 22 conexiones en ambos sentidos en día laborable por la línea costera, una gran mejora para los municipios de frontera y un incremento de las posibilidades de viajar entre Occitania y Cataluña en tren regional.

La derogación de esta prohibición de tráfico es una de las muchas reivindicaciones que, desde el año 2010, promueve la alianza transfronteriza Pirineos – Mediterráneo para mejorar el transporte público, integrada por varias entidades de los dos lados de la frontera franco-española. La presión de estas entidades a lo largo de 9 años y el diálogo con los gobiernos regionales ha sido un factor clave para permitir la libre circulación de pasajeros entre Portbou y Cervera. Las entidades han trabajado conjuntamente para reivindicar mejoras a través de las fiestas del tren en Portbou (2010), Collioure (2015) y Llançà (2018), la elaboración de guías transfronterizas, la celebración de asambleas de la federación europea de pasajeros (EPF) y diversos encuentros internacionales. Pero no está todo hecho, todavía es necesaria una coordinación de horarios entre Renfe y la SNCF para reducir los tiempos de espera en las estaciones fronterizas y garantizar servicios y enlaces que permitan cubrir jornadas de un día entero en Gerona y Perpiñán, entre otros destinos.

Las asociaciones en defensa del transporte público transfronterizo también celebramos la mejora de la coordinación horaria entre los trenes de Renfe y la SNCF en la estación de La Tour de Carol, donde los tiempos de espera han sido globalmente reducidos.

La Federación Europea de Pasajeros (EPF), la Fédération Nationale des Associations d’Usagers des Transport (FNAUT), la Association des Usagers du Train Perpignan-Portbou, la Asociación para la Promoción del Transporte Público (PTP) y la plataforma Defensem el Tren de l’Empordà agradecen a Renfe, a la SNCF y a las administraciones implicadas la complicada tramitación burocrática que ha permitido derogar esta prohibición de tráfico internacional.

La movilidad sostenible y segura también debe sobrepasar fronteras.